El Coronavirus y su impacto en la economía

En la historia ya hemos pasado por algunas crisis que afectaron el camino del progreso del mundo pero que han sido superadas; con dificultades es verdad, pero no nos llevaron al fin del mundo. La crisis del coronavirus es sanitaria, con fuerte impacto en el sistema social y, seguramente, en la micro y macroeconomía de cada país. Estos 3 factores se retroalimentan causando grandes pérdidas a las familias, empresas y estado.

El tiempo de duración de la pandemia está fuera de control y el ataque a la economía parece devastador por los siguientes puntos:

  1. Los países están reduciendo las estimaciones de su Producto Interno Neto para el año de 2020.
  2. Moody’s prevé recesión en todos los países del G20.
  3. Los países están adoptando severas restricciones a la movilidad.
  4. Hay medidas lentas hasta el momento, para apoyo a los menos favorecidos que son millones. Estamos hablando aquí de los trabajadores informales, los ambulantes, empleados domésticos, que al dejar de trabajar por un mes ponen en riesgo el sustento de su familia.
  5. En alguna medida, estos problemas van a afectar al pequeño y medio empresario, pues su reserva financiera es bastante limitada. El apoyo de los gobiernos parece insuficiente.
  6. Las empresas, por falta de ingresos, no podrán cumplir sus compromisos a tiempo, y en especial los compromisos con los trabajadores, generando problemas en toda la cadena productiva.
  7. El déficit público será severamente afectado.

La actual pandemia causará efectos contraccionistas importantes sobre todas las actividades. Desde los que tienen más recursos, preocupados con la caída de los índices de las bolsas de valores, hasta los más pobres, que no tendrán lo básico para su sustento diario.

Algunos impactos en la economía son inevitables, como:

  • Habrá falta de productos, de variados orígenes, pues el confinamiento llevará a la ruptura de las cadenas productivas y de distribución,
  • Los costos de producción podrán ser afectados por el valor del dólar, precio del petróleo y otros,
  • Habrá reducción de la demanda debido al confinamiento, cerrando casas de eventos, prohibiendo eventos deportivos, restaurantes, etc.

Es verdad que necesitamos dar toda la prioridad a las vidas. Pero, también tenemos que cuidar de las empresas y de la economía para que continúen fuertes y cuando regresaren, tengan la fuerza suficiente para despegar nuevamente.

El gobierno necesitará actuar fuerte y urgentemente mientras este confinamiento exista, evitándose además el desorden económico, convulsiones sociales de consecuencias imprevisibles y tal vez más grandes que la propia enfermedad, como: el hambre, otras enfermedades oportunistas, saqueos, robos, secuestros, asesinatos, en fin, miseria y violencia. Podemos ver como ejemplo los EEUU que van a aportar al sistema 2.2 billones de dólares para combatir estas consecuencias.

Algunas acciones ya están siendo tomadas, aunque son poco contundentes y a través de las redes sociales, como un auxilio financiero para los que menos poseen. Es necesario que el dinero llegue al final de la cadena, a las cuentas de las personas sin asistencia y más vulnerables.

Las empresas necesitan tener apoyo, como reducción de la tasa de intereses para compensar la retracción de la demanda; postergación de impuestos o concesión de créditos a plazos más largos.

Los gobiernos en todos los niveles también necesitan hacer inversiones en obras, para que el desempleo en la industria de la construcción civil disminuya, en otras palabras, las autoridades necesitan aumentar cada vez más el apoyo a su población para evitar más daños futuros y quizás permanentes, a las familias y negocios en todos los países.

Así mismo, ni el aumento de los gastos de los gobiernos, acciones en el área tributaria, monetaria y fiscal, e inyección de recursos en sistemas financieros no serán suficientes para resolver la crisis económico-financiera que los países pasarán.

Entonces viene la pregunta: ¿Que más es necesario hacer? ¡No tiene sentido esperar que los gobiernos lo hagan todo!

Las empresas tienen una responsabilidad social importantísima, ya sea cuidando de las familias de sus empleados, perpetuando sus negocios, haciendo con que crezcan sus ganancias y atendiendo a las necesidades de todos sus stakeholders.

Para este momento de extrema angustia y crisis, invito a los empresarios a crear un “comité de crisis” en sus organizaciones, para hacer la gestión/garantizar la caja, con urgencia y determinación, con los siguientes enfoques:

  • Comercial: buscar nuevas formas de ingresos, nuevos productos/servicios, ventas por app, e-commerce, mayores plazos para pago o descuentos y tantos otros modelos que podrán ser adoptados después de una discusión amplia.
  • Stock: ¿cómo están mis stocks? ¿Tengo que disminuir mi saldo? ¿Como estará el stock para la recuperación de las actividades? Nótese que aquí estamos hablando tanto del stock de productos terminados como del stock de materias primas críticas.
  • Cuentas por cobrar: ¿hay un equipo entrenado para traer los recursos que están en las manos de los clientes, evitando el crecimiento de los atrasos de recibimiento a niveles poco confortables?
  • Costos y gastos: hacer un análisis profundo para que los gastos estén en el umbral de los ingresos. Ahorrar es gastar bien.
  • Financiación: ¿cómo debo tratar las deudas de corto plazo? ¿Será necesario préstamos adicionales para suplir mi necesidad de capital de giro?
  • Inversiones: toda inversión que pueda ser aplazada, debe ser pausada en este momento.

No será una gestión trivial, en este momento de gran turbulencia; pero será una oportunidad vital para el crecimiento de los gestores, en todos los niveles, que los dejará más preparados y robustos para el momento de retomada y desafíos futuros en sus puestos.

Erico Barros

Erico Barros

Miembro del Consejo Gestor y socio de Aquila, es administrador con especialización en economía y finanzas por la Universidad de Cambridge (Inglaterra) y evaluación de negocios gubernamentales por USP (Brasil). Participe del “Program for Management Development” de Harvard University y fue integrante de la primera misión de ejecutivos brasileños a Japón, en 1991. Actúa hace más de 3 décadas con la gestión de organizaciones en diversos sectores. Es autor del libro técnico Análise Financeira – Enfoque Empresarial (2016).

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